Perdóname cariño si no soy consciente de mis actos, de mis escritos. No me percato de lo que hago cuando estoy bajo la embriaguez que me causa tu sonrisa, y mucho menos después del día que bajo este efecto delirante me acabé estrellando con tu mirada. Necesito un sorbo vital de tus labios para ganar así un segundo más de aliento. Debes de ser tú el ángel que bajó del cielo para llevarme a él. (sin terminar)
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